Ese sería el único cambio para recibir a Estudiantes de La Plata. El cuerpo técnico aguardará si Quiroga puede jugar.
El ingreso de César Pereyra por Víctor Aquino en la delantera es el único cambio que dispuso el entrenador Ricardo Zielinski en el equipo titular de Belgrano, con miras a su compromiso ante Estudiantes de La Plata del sábado a las 19.15, por la 19na. fecha del Torneo Inicial.
En el marco de la práctica llevada a cabo en el predio de Villa Esquiú, la alineación principal arrancó con Juan Carlos Olave; Gastón Turus, Lucas Aveldaño y Claudio Pérez; Martín Zapata, Esteban González, Guillermo Farré y Jorge Velázquez; César Carranza; César Pereyra y Lucas Melano.
En ese sentido, la modificación respecto del triunfo ante Tigre por 1-0, de local, es de orden táctica, ya que Pereyra justamente anotó el único tanto del partido, 16 minutos después de haber suplantado a Aquino en el segundo tiempo.
En tanto, Juan Quiroga, quien ya cumplió la suspensión tras la expulsión ante Independiente (2-1), quedó al margen del equipo titular y estuvo en la formación suplente.
El cuerpo técnico aguardará hasta mañana (se sabrá a la noche) la sanción del Tribunal de Disciplina.
En casao de que sea una fecha, el jugador estará disponible.
El cotejo de esta mañana se dividió en dos tiempos de 20 minutos, y el resultado culminó en igualdad sin goles.
Para los suplentes hoy estuvieron: Rigamontti; Barrios, Lollo y Rodriguez; Mansanelli, Pittinari, Parodi y Quiroga; Álvarez Suarez; Marquez y Aquino.
A rabiar. La "B" le ganó a Tigre, llegó a los 33 puntos y está
redondeando su mejor campaña en Primera. Su gente lo festejó como un
título
El 1-0 a Tigre dejó a la “B” con 33 puntos en las 18 fechas que se llevan disputadas por el Torneo Inicial, que ayer coronó al Fortín. Y esa marca, que todavía puede ser mejorada, es la mejor de su historia en Primera División.
Pero, ante todo, la alegría tiene que ver con el orgullo. No es
caprichoso decir que este Belgrano es el que hoy lleva la bandera de
Córdoba y el que devolvió al fútbol de esta provincia a los puestos de
vanguardia del fútbol argentino.
Este Belgrano del “Ruso” Zielinski no cayó parado; no es producto ni
del azar ni está bendecido por la AFA. Ya había estado en el lote de
arriba en el Apertura 2011, su primer torneo tras el regreso a Primera, y
ahora repite. Sin embargo, su presupuesto no está a la altura de
quienes se convirtieron en “rivales directos” en la lucha por el
campeonato (Vélez, Lanús, Racing, Newell’s y Boca).
Todo, pero todo lo que pasó ayer en la tórrida
tarde de Alberdi fue gratitud. Ni los goles de Vélez que cantaba la
portátil dieron lugar a una mueca de disgusto, siquiera. Ganó Belgrano y
eso bastaría, pero hubo muchas más razones para festejar.
El 1-0 a Tigre dejó a la “B” con 33 puntos en las 18 fechas que se llevan disputadas por el Torneo Inicial, que ayer coronó al Fortín. Y esa marca, que todavía puede ser mejorada, es la mejor de su historia en Primera División.
Pero, ante todo, la alegría tiene que ver con el orgullo. No es
caprichoso decir que este Belgrano es el que hoy lleva la bandera de
Córdoba y el que devolvió al fútbol de esta provincia a los puestos de
vanguardia del fútbol argentino.
Este Belgrano del “Ruso” Zielinski no cayó parado; no es producto ni
del azar ni está bendecido por la AFA. Ya había estado en el lote de
arriba en el Apertura 2011, su primer torneo tras el regreso a Primera, y
ahora repite. Sin embargo, su presupuesto no está a la altura de
quienes se convirtieron en “rivales directos” en la lucha por el
campeonato (Vélez, Lanús, Racing, Newell’s y Boca).
Sin vueltas, hay que buscar el secreto de la “B” en el trabajo, el
sacrificio y el orden que son parte de un proceso. Y eso es lo que, en
buena medida, festeja su gente, más allá de los 33 puntos, que todavía
pueden ser 36 (ver La campaña ya entró en la historia por varias
razones): la convicción de que lo que está sucediendo no es casual.
Es cierto: no llena los ojos, “pero te llena el corazón”, como declaró Juan Carlos Olave.
No menos cierto es que estos números son, en sí mismos, un mensaje
que Belgrano debe interpretar: se puede. La idea de que, en Primera, lo
que vale es mantenerse, pasará a tener un sentido relativo de aquí en
más. No porque deba desviarse del camino de la mesura y el bajo perfil
que lo llevó hasta este lugar, sino porque están dadas las condiciones
(y Belgrano se lo ha demostrado a sí mismo) como para pensar en otra
cosa. Todo está en la memoria
“Mirá si le hubiéramos ganado a Lanús y Argentinos. Y aquél empate
maldito con San Lorenzo, ¿cuánto nos costó?”. Las reflexiones de ese
tenor, seguramente, serán tema de conversación durante la semana que se
inicia. Ayer, por lo pronto, se diluyeron entre el griterío ensordecedor
que despidió a los jugadores y en la ovación que, una vez más, tuvo a
Zielinski como destinatario.
El DT, fiel a su estilo, dijo que el mérito era todo de los
jugadores, minimizando que cuando asumió, hace dos veranos, el equipo se
debatía en los últimos puestos de la B Nacional.
Pero Belgrano también tiene memoria reciente. El miércoles último
pasado, una gran habilitación de César Pereyra le dio a Lucas Melano la
chance de desnivelar ante Independiente. Y ayer, como si fuera cosa del
destino, el juvenil tuvo la chance de devolver el gesto y no lo dudó:
cara a cara con Damián Albil, le cedió el gol al “Picante”.
El partido ante Estudiantes, por la 19ª y última fecha, marcará la
despedida de la “B” y será ante su público. Algo se está gestando para
que sea inolvidable, a la altura de una campaña histórica.